Entrenamiento para Padres en Anaheim

 La corrección desde una perspectiva bíblica

En la actualidad definimos socialmente la corrección o disciplina como algo que significa pegar o castigar, pero la verdadera disciplina bíblica se refiere a otra cosa: “Enseñar al corazón.

Hay algo en el corazón del niño donde los padres deben llegar.

Proverbios 22:15 dice: “La necedad es parte del corazón juvenil”. La Biblia nunca se refiere a un niño como un necio, pero describe a un necio como una persona adulta a quien sus padres nunca le educaron el corazón para sacar de él la necedad.

La disciplina no es una acción adoptada en el momento de imponer una corrección, sino una relación continua entre un maestro y un discípulo, un padre y un hijo. Disciplinar es un proceso de instrucción y aprendizaje que fomenta el desarrollo moral.

La disciplina bíblica consiste entonces en un número de principios y acciones tanto estimulantes como correctivos. Como ejemplos de estímulo tenemos la alabanza verbal y los premios; el lado correctivo consiste en consecuencias naturales y consecuencias estructuradas como la pérdida de privilegios, el castigo físico y el aislamiento.

El comienzo de todo: La instrucción

Aprender a comunicar de manera efectiva las instrucciones a nuestros hijos es esencial para hacer bien nuestro papel de padres. Hay dos formas de instruir: 1. Verbalmente 2. Con el ejemplo. Si no instruye usted a sus hijos, ¿cómo podrán ellos saber lo que se les exige? Sino vive usted la virtud que está usted comunicando, ¿qué significado puede tener? El conocimiento moral y el ejemplo de los padres son absolutamente necesarios para ayudar a los niños a internalizar los valores.

Diferencia entre niñería y necedad

Aunque tanto la niñería como la necedad traen consecuencias, es importante que reconozcamos la diferencia entre estos dos comportamientos. Mientras que la necedad es algo negativo que debemos sacar del corazón de nuestros hijos (Proverbios 22:15), la niñería es un comportamiento infantil inocente. La necedad es intencional; la niñería no. La palabra necedad quiere decir desobediencia, carente de sabiduría, rebelión. Si un niño tropieza con una mesa y rompe un florero, no hay en ello ninguna mala intención, es algo accidental que se da sin propósito; es niñería. Si tira el balón en la casa contra las reglas y rompe el florero, es necedad.

La labor de los padres, por lo tanto, es transformar el corazón de lo que es a lo que debe ser y ese es el propósito de la disciplina bíblica. Los padres deben dirigir sus esfuerzos hacia el objetivo común de eliminar la necedad que está ligada al corazón del joven y reemplazarla por sabiduría.

Pautas para la corrección

Hay dos objetivos en el proceso de corrección. El primero es ayudar a nuestros hijos a hacerse responsables de sus decisiones y el segundo es ayudarles a aprender a tomar decisiones correctas. La manera más efectiva para que nuestros hijos reconozcan sus decisiones incorrectas es permitiéndoles experimentar las consecuencias de las mismas.

Recuerde que la motivación para la corrección siempre debe ser EL BIEN de su hijo y nunca el deseo de VENGARSE o desquitarse por su acción. A continuación se presentan algunas pautas que lo ayudarán a ser justo y efectivo al corregir a sus hijos:

  • Precisar el motivo de la acción – ¿niñería o necedad?

Los padres deben preguntarse si la mala acción de su hijo fue accidental o intencional ya que la clase de corrección dependerá de la presencia o ausencia de un motivo malintencionado.

  • Buscar una consecuencia apropiada para la ofensa

La consecuencia debe corresponder a la ofensa. La consecuencia le concede valor a la acción; por tal razón tanto castigar de manera excesiva como minimizar las consecuencias es peligroso. Si  niño golpea fuertemente a su hermano, y las consecuencia es aislarlo en su cuarto 5 minutos, este niño asumirá que hacer daño a otras personas no es una falta grave.

  • Buscar consecuencias lógicas

Existen varias categorías de ofensa: la desobediencia o rebeldía, la irresponsabilidad y el irrespeto. Las consecuencias para estas ofensas no deben ser las mismas; los castigos que se pueden aplicar son variados: quitar privilegios, restitución, posponer algo deseado, aislamiento, consecuencias naturales…. Los padres debemos analizar el tipo de ofensa para determinar de manera lógica la consecuencia correspondiente: si un niño rompe un florero después de que su mamá le dijo que no jugara en la sala, restituirlo o pagarlo sería una consecuencia lógica mientras que dejarlo sin comer no lo sería.

Factores que intervienen en la corrección

Antes de decidir sobre las consecuencias de un comportamiento incorrecto tenga en cuenta:

  1. La frecuencia de dicho comportamiento
  2. La edad del niño
  3. El contexto del momento
  4. La caracterización general de niño.

Estos factores, sumados a las pautas del apartado anterior, le permitirán ejercer su autoridad de manera justa.

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